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La historia Garífuna

Honduras alberga muchos indígenas, desde las tribus americanas nativas hasta las más recientes como los Garífunas. Los Garífunas, que también son conocidos como los caribes negros o los garinagu, son descendientes de los indios caribes y los esclavos africanos negros que naufragaron en la isla de San Vicente. Estas dos culturas se entrelazaron y dieron nacimiento a un pueblo que pudo preservar su cultura a pesar de la discriminación, migración, interacción y reasentamiento. En 1974, había estimadamente 77,000 Garífunas dispersados en 51 comunidades diferentes. Y su cultura es una unión perfecta de sus dos ancestros. Su lengua, agricultura y religión son muy similares a las de sus ancestros caribes, mientras sus bailes, música de tambores y arte tienen una fuerte influencia africana. Pero, a pesar de haber conseguido preservar su estilo de vida, hay muchas influencias externas que amenazan su existencia.

Los pueblos Garífunas de Honduras

La gran mayoría de los Garífunas viven dentro de Honduras. Hay muchos pueblos, algunos son populares mientras que otros son más inadvertidos. Algunos de los pueblos más populares son:

  • En el área de Tela: San Juan, Triunfo de la Cruz, Miami y La Ensendada.
  • En La Ceiba: Corozal y Sambo Creek
  • En Trujillo; Trujillo, Santa Fe, San Antonia y Guadaloupe
  • En Batalla, tienen pueblos en toda la Reserva de la Biosfera del Río Plátano.

Los pueblos menos conocidos son:

  • Pueblos en la región de Puerto Cortés
  • Punta Gorda
  • Roatán
  • Santa Rosa de Aguán
  • Lemon
  • Iriona

El estilo de vida Garífuna

Estos pueblos permanecen intactos de la influencia externa de la tecnología y el progreso. Sus casas están construidas como se hacía antiguamente, de caña y hojas de palmera, aunque más recientemente se han renovado hasta incluir bloques de concreto. Dependen de la pesca, que llevan a cabo usando sedales manuales, redes y canoas ahuecadas. Muchos de los pueblos son autosuficientes, y casi ningún Garífuna desperdicia lo que la naturaleza le ofrece. Encontrará bastante de la agricultura local incorporada en sus dietas y platos. La machuca, es una comida hecha de plátanos verdes pisados con sopa de leche de coco y pescado frito. Hay panes tradicionales como cassava, bollitos, pan de banana y de calabaza. Los Garífunas también tienen recetas para preparar cocktails, que seguramente iluminarán su noche, y combinan bien con la música, el baile y las ceremonias.

El día Garífuna

Los Garífunas están orgullosos de su cultura, poseen una religión única (que, aunque muchos se confundan, no es vudú) y un estilo de vestir, arte y artesanías vibrantes. Cada año, el 12 de abril, los Garífunas celebran su llegada a Honduras, que ocurrió el 12 de abril de 1797. Esta celebración no se limita a una ciudad solamente, pero se festeja en cada ciudad y pueblo donde viven los Garífunas. La celebración está dirigida por los Buyeis o chamanes, que empiezan la ceremonia con ritos de purificación, que son seguidos por reconstrucciones históricas, conciertos, canciones, desfiles, misa, un momento para descansar, y termina con una noche de conciertos y festejos. De hecho, los Garífunas encuentran muchas razones para celebrar y su emoción es contagiosa. Mientras esté con los Garífunas, es muy importante que los respete. Por favor, no se presente a ninguna celebración sin haber sido invitado. Como regla general, a los Garífunas les gusta compartir su cultura, estilo de vida y sus leyendas con todos los visitantes.

El peligro de invasión que sufren los Garífunas

Si bien es fascinante descubrir y sumergirse en una cultura que se opone a la onda poderosa global de modernización y desarrollo, no está todo bien dentro de la cultura Garífuna. Si bien han conseguido evitar la amenaza de asimilación por más de doscientos años, la vida moderna y sus peligros han conseguido entrar en los tranquilos pueblos. El pueblo Garífuna de Miami pronto se convertirá en lujosos resorts, y este no es el único. Mientras el turismo siga creciendo en Honduras, es de suma importancia que se preserve esta cultura, ya que los Garífunas son tan vitales para esta área como los disminuidos bosques tropicales y las especies amenazadas. Pero la modernización no es el único peligro que afrontan los Garífunas. El virus del SIDA también empezó a cobrarse víctimas. En algunas áreas, el nivel de infección de los Garífunas es por arriba del 25%, y muchos temen que la ayuda y educación no llegue a muchos o llegue muy tarde. Y si esto fuera poco, hay otro problema. Si bien las generaciones pasadas trabajaron para preservar la lengua, cultura y estilo de vida, las generaciones más recientes han empezado a mostrar indiferencia a la importancia de transmitir la cultura y lengua a sus hijos. Muchos temen que dentro de las siguientes décadas, uno de los tesoros más grandes de Honduras se pierda para siempre, sin nadie a quien pasar la antorcha de la verdad y la tradición Y si pasara esto, echaríamos mucho de menos a los Garífunas.

Sólo el tiempo dirá

Sólo el tiempo dirá si el pueblo Garífuna conseguirá resistir la tentación de abandonar su viejo estilo de vida y ser absorbido por la creciente cultura global. Los tiempos son difíciles, y el dinero habla cualquier idioma, sin importar qué único uno sea. Si bien a primera vista pareciera que esta modernidad invasora puede llegar a estimular su cultura histórica, la pérdida de su identidad cultural sería una herida en el corazón de Honduras. Actualmente, hay muchos activistas y filantrópicos que están dispuestos a ayudar a evitar la tecnología y modernidad, pero la única solución, la única esperanza vendrá de los propios Garífunas.

Publicado: 2005-11-21
Mapa, Honduras